PAAF!
- activismourbano2
- 22 feb 2023
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 28 feb 2023
La ESAD, como muchas otras escuelas de arquitectura cierra su ciclo de estudios con la entrega de un Proyecto Final Integrador ; La diferencia sustancial tal vez radica en el fuerte componente social que como lineamiento posee la escuela toda y que principalmente se manifiesta en que cada estudiante se recibe de arquitecto proyectando, gestionando y construyendo un edificio en pleno funcionamiento que se entrega a una comunidad necesitada de nuestro país.
Este programa de tesis, declarado de interés por la Cámara de Diputados de la Nación y en funcionamiento desde el año 2017 se llama “PAAF!!”; PROGRAMA ACADÉMICO DE ASISTENCIA FEDERAL. Bajo este marco participaron ya más de 500 estudiantes, con 50 obras finalizadas, entregadas y funcionando en colaboración con instituciones gubernamentales y no gubernamentales, cámaras y una lista que crece día a día de empresas patrocinantes provenientes del sector privado.
Este cambio de paradigma educativo se ve plasmado claramente en las mesas de examen de la materia, donde un jurado compuesto por la cátedra y personalidades de renombre invitadas especialmente para el evento, recibe y evalúa el proyecto una vez finalizado y construido. Es durante esos exámenes, ahora transformados en eventos públicos de suma importancia para la comunidad académica, donde vemos tanto a los estudiantes como a los asistentes, conmovidos profundamente, en principio por realidades y pobrezas extremas que no todo el mundo conoce, y luego por el inmenso acto, ahora cristalizado, de generosidad y esfuerzo que entre todos, alumnos, academia y comunidad, permite que todo esto se lleve a cabo.
Como cierre, los alumnos se reciben entre aplausos y felicitaciones y además de la experiencia humana y movilizadora a que han transitado, ya tienen una obra construida desde sus propias ideas y convicciones para salir a contar al mundo.
En Nuestro país, como en muchos otros de Latinoamérica, mientras se debate, se piensa y se planifica desde las grandes capitales y con la mirada puesta hacia afuera o en los avatares y devenires de la política, sectores de pobreza extrema no ven sus necesidades básicas cubiertas ni sus derechos inalienables inherentes a la condición humana contemplados en ningún sentido.
Desde esa mirada hemos puesto a trabajar a toda la comunidad universitaria, a pensar en cómo resolver todo lo que este a nuestro alcance de este presente indigno, imaginando por supuesto un futuro mejor. Pero por sobre todas las cosas hemos sentido la obligación moral de formar profesionales con estos valores, donde la mirada no puede ser ajena y desinteresada, y donde el compromiso sea una cuestión ética más de todas las que involucra nuestra amada y apasionante profesión de arquitectos.






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